14. O governo bonito

«La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación.»

Robert L. Stevenson, escritor británico

—Oye, ¿y has pensado ya a quiénes vas a nombrar ministros? —inquirió Petunia.

Se habían sentado en el sofá tras terminar de cenar, y charlaban de manera relajada, después de un intenso día de emociones.

—Oh, sí, algo he pensado. E incluso ya le he puesto un nombre, será «o governo bonito» —dijo imitando el acento brasileño, todavía influenciado por la música de aquel disco.

—¿El gobierno bonito? —respondió ella—. ¿Qué quieres decir?

—Verás, todo el mundo está haciendo cábalas ahora mismo sobre este asunto, y esperan un gobierno «político». Por eso, para sorprenderlos, he pensado en crear un gabinete más técnico, de tal forma que nadie pueda criticarlo. Y empezaré a posicionar la expresión «gobierno bonito» en las redes y los medios de comunicación, ya lo tengo medio hablado con alguno de ellos. En pocos días, todo el mundo hablará del gobierno bonito.

—Oye, pues suena bien, la verdad.

—Pues claro, es idea mía —bromeó él—. A ver, los del PdP suelen presumir de que gestionan mejor la economía, de eficacia, de eficiencia, de mejorar las ratios… todo aburridísimo, para dormir a cualquiera. Hay que ilusionar a la gente, el pueblo necesita que sus dirigentes le suban la moral —a medida que iba explicándose, también se estaba animando—. Suenan mucho mejor nuestras propuestas: gobierno bonito, progreso, derechos sociales, pilares del estado del bienestar… No hay color.

—Sí, sí —concedió ella—. Pero lo que te decía, ¿tienes ya nombres?

—Pues mira, de ministra de Justicia, Salomé García, una reconocida jurista; de Tecnología, Julián Mir, el científico; de Interior, la jueza García Suárez; de Sanidad, una médica, Carmen López…

—De acuerdo, ya veo. Lo que has hecho es poner al frente de cada ministerio a alguien con una profesión relacionada con el mismo. Tiene todo el sentido, por eso decías lo del gobierno técnico —alabó Petunia—. A la que no conozco muy bien es a esa última que has dicho, debe ser alguien del montón.

[…]

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