«El Congreso es tan extraño. Un hombre se pone a hablar y no dice nada. Nadie le escucha, y después todo el mundo está en desacuerdo.»
Boris Marshalov, actor ruso
Al poco tiempo de estar en el cargo, Lavanda Suárez tenía que explicar a la ciudadanía los Expedientes de Regulación Rápida de Empleo (ERRE), el instrumento que iba a utilizar el gobierno para evitar la destrucción de empleo ocasionada por la pandemia, en una comparecencia conjunta con el ministro de Asuntos Sociales.
—A ver si consigo explicarlo.
La ministra se mostraba nerviosa, mirando a uno y otro lado, quitándose y volviéndose a poner las gafas. El revuelo que había en la rueda de prensa indicaba que hasta el momento no había estado muy elocuente.
—Los ERRE no son parados; los hemos hecho, precisamente, para no destruir empleo. Este mecanismo impide que no se despida a la gente.
Con tanta agitación como había en la sala, Lavanda Suárez introdujo en la última frase un «no» que realmente sobraba. El rumor de los periodistas fue in crescendo, motivando que pidiera ayuda al ministro que le acompañaba. Sin embargo, antes de que este pudiera articular más de dos palabras, continuó hablando ella. Siempre había tenido fama de ser bastante parlanchina.
—Por lo tanto, las personas que están en un ERRE no computan como parados. A ver si soy capaz de que lo entiendan ustedes —añadió, como si estuviera echando la culpa a los periodistas—. Por una parte, están las empresas que han solicitado el ERRE y, por otra, los empleados que se ven afectados por él. Muchos periodistas me preguntan, no sé si el ministro me puede ayudar.
Por segunda vez insistió en pedir auxilio a su colega. Sin embargo, cuando este quiso comenzar a hablar, ella reanudó sus explicaciones y siguió, erre que erre.
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