«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.»
George Orwell, escritor británico
—¡Puaj! Estoy lleno de fango, por todas partes. Pero os he ganado —gritó Sancho.
Los ministros de su gobierno se acercaron a él, rodeándolo. Estaban solo los de Progreso Social, ya que los de Aluvión no habían querido participar en aquella actividad.
Se hallaban en una finca de unas cincuenta hectáreas perteneciente al Ministerio de Defensa, a ochenta kilómetros de la capital. El terreno incluía dos pequeños bosques, un río y diversos montículos, por lo que antiguamente se utilizaba como campo de tiro y para realizar maniobras y otros entrenamientos militares.
El grupo se acercó a las instalaciones principales, donde había unas mesas repletas de todo tipo de comidas y bebidas. Después de tanta actividad, necesitaban reponer fuerzas.
—La verdad es que ha sido una gran idea esto del paintball —dijo Sancho, mirando a Alejandro Avendaño—. Al final, ¿cómo lo has encajado?
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