47. Sí la habrá

«Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras.»

Mark Twain, escritor estadounidense

—Había a quien le parecía increíble, pero hemos remontado —gritó desde el balcón a sus seguidores—. Somos más, hemos ganado las elecciones.

Presidente, presidente —gritaba la multitud.

A su derecha, Juana Barros botaba de alegría y aplaudía al mismo tiempo, haciendo tintinear sus múltiples pulseras. Alejandro Avendaño y Encarni Robledo se situaban a su izquierda, jaleando también a las masas, brazos en alto. El primero le comentó a la segunda:

—Bueno, ganar, ganar, no hemos ganado. Pero quizás podamos formar gobierno, según los cálculos que he hecho.

—No seas tan negativo, hombre. Si vamos a gobernar significa que hemos ganado. Las elecciones tratan de eso, ¿no? Que a veces parece que no te dedicas a la política.

Tras unos minutos celebrándolo con sus seguidores, Sancho explicó a sus subordinados que debía mantener una importante conversación y se fue del balcón, encerrándose a continuación en su despacho. Sentado en la mesa, cogió su diario y escribió:

—Querido diario, el pueblo ha vuelto a confiar en mí, he ganado otra vez las elecciones.

—No, no te lo digo para que me felicites, pero gracias. Necesito tu ayuda. Según las cuentas, podré formar un gobierno, pero para ello necesitaré contar con el apoyo de prácticamente todo el parlamento, incluidos los independentistas, tanto los de derechas como los de izquierdas. Entre ellos no se llevan muy bien, así que voy a tener que hacer encaje de bolillos.

—¿Que si me planteo no gobernar en estas circunstancias? ¿Tú estás tonto o qué? ¿Quién en su sano juicio no querría ser el presidente de su país? Ya sé que el precio a pagar será elevado, pero nadie dijo que llegar tan alto fuese sencillo. Además, el precio no lo pago yo, si saliera de mi bolsillo sería otro cantar —añadió, con una carcajada.

[…]

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