62. ¿Cómo nos defendemos?

«Un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos.»

Friedrich Nietzsche, filósofo alemán

A varios cientos de kilómetros de allí, Sancho reunió a su cúpula para ver qué medidas podían tomar.

—Los de la barrosfera no paran, son insaciables. No tienen medida. Podría admitir que se metan conmigo… que tampoco. Pero que no se metan con mi familia, eso sí que no.

Con Sancho, estaban Juana Barros, Alejandro Avendaño y Encarni Robledo. Lo que él llamaba su «guardia pretoriana».

—Es que son de lo que no hay —añadió Juana Barros, asintiendo—. Parece que no tienen líneas rojas, que vale todo.

—¿Qué podemos hacer? —intervino Alejandro Avendaño—. El juez ha iniciado una investigación, o sea, que algunos indicios debe haber.

 —Alejandro, ¿tú de qué lado estás? —bramó Sancho—. No está basado más que en recortes de periódicos. Y de pseudo medios, además. No hay nada. No hay caso.

—A ver, Sancho. Sabes perfectamente de qué lado estoy. Pero, como jurista, también te digo que si el juez ha abierto la investigación, es que quizás piense que algo hay.

—Para ti la perra gorda. Y a ver, como jurista —dijo con un tono de voz elevado y recalcando la última palabra—. ¿Qué sugieres tú que hagamos?

—Mira, tenemos a nuestra disposición uno de los mejores cuerpos de abogados en el mundo. Ni siquiera los multimillonarios de la lista Forbes tienen algo así.

[…]

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