61. El funcionario López

«Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.»

Nicolás Maquiavelo, diplomático italiano

López había trabajado durante años en diversas empresas privadas, antes de sacar las oposiciones. Era conocido por su eficacia, realizando todo tipo de encargos, incluso, los más espinosos. Como se suele decir, era un tío «echao p’alante».

 «Así que tenemos: por una parte, a un paisano que tiene este currículum. Y, por otra parte, tenemos que encontrar un puesto adecuado para él. No parece muy complicado. He resuelto asuntos más difíciles.»

Comenzó a buscar en las bases de datos que tenía a su disposición. Decidió realizar diversas simulaciones, a partir de la información con la que contaba. Escogió los últimos veinte concursos que se habían resuelto relacionados con puestos similares a los que podría optar Nani Gracia, e hizo la prueba para ver cómo hubiera quedado si se hubiera presentado a ellos. De los veinte resultados, en dieciséis quedaría entre el puesto cuatro y el diez. Había tres en los que se situaría entre los puestos catorce y dieciocho. Y uno en el que habría obtenido la segunda mejor puntuación.

—Bueno, no está mal —se dijo López, sonriendo—. Lo dicho, he lidiado con casos peores.

[…]

López repasó nuevamente las cualidades del candidato, trasladándolas al formulario en el que se definía el nuevo puesto de trabajo que se iba a crear. Le encantaban este tipo de tareas, con las que contribuía a disminuir el desempleo en su país.

Una vez terminado el diseño, lo replicó en una nueva hoja de Excel e introdujo los datos de Nani Gracia. Como no podía ser de otro modo, salía una puntuación altísima. No obstante, como era muy concienzudo, decidió hacer otra comprobación. Buscó los expedientes de los veinte concursos con los que había trabajado anteriormente, y metió las características de cada aspirante.

Para su sorpresa, observó que uno de ellos quedaba apenas medio punto por debajo. Y peor aún, parecía casi imposible, pero había una candidata que le superaba por un punto. Nunca le había sucedido tal cosa. Volvió a leer con detenimiento su currículum. Por casualidades de la vida, era muy similar al de Nani Gracia, pero mejor.

[…]

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