«Hay un ser humano detrás de cada tuit, blog y correo electrónico. Recuérdalo.»
Chris Brogan, escritor estadounidense
Las encuestas no auguraban buenos resultados para Progreso Social, aunque habían conseguido detener la hemorragia y en las últimas encuestas de seguimiento se observaba una tendencia positiva, especialmente en algunos segmentos concretos. Sancho se reunió con su equipo para analizar los datos.
—Mira, Sancho, en este gráfico puedes ver dónde tenemos un importante potencial —explicó Elena, la responsable de la campaña—. Fíjate, esta es la tendencia y podríamos llegar hasta aquí, según nuestras estimaciones. Pero habría que pisar el acelerador, dar algo nuevo, distinto.
—Veo que Consigamos está bastante fuerte en el segmento de la juventud, pero incluso el Partido del Pueblo nos está comiendo terreno. ¿Qué podemos hacer?
—Creo que podrías hablar con las juventudes del partido, ellos te pueden dar ideas de cómo acercarte a los chavales. Hay que hacer lo que sea, pero rápido, no quedan muchos días de campaña ya.
***
Sancho llegó al palacio presidencial —a pesar de llevar allí ya cierto tiempo, todavía le costaba llamarle «su casa»— y se dirigió al spa, donde probablemente estarían sus hijas. Efectivamente, allí las encontró, escuchando algo en sus AirPods.
—¡Hola! —saludó con energía, intentando llamar su atención.
Su hija mayor hizo un gesto con la cabeza sin dejar de escuchar la música (con un volumen muy elevado, para el gusto de Sancho), mientras que la pequeña, que estaba con una sonrisa en la boca, se quitó los auriculares para hablar con su padre.
—Hola, ¿qué tal te ha ido el día?
—Ya sabes, solucionando problemas. Precisamente tengo uno con el que tú me podrías ayudar.
—Dime, bro, suelta lo que sea.
«¿Por qué me llama «bro»? Soy su padre, sería «dad», en todo caso» —pensó Sancho, riéndose de su propio chiste.
—Tengo que conseguir conectar con los jóvenes, y me preguntaba cuál es la mejor manera de parecer guay del Paraguay.
—Huy, bro, lo primero es no soltar expresiones de esas, como guay del Paraguay. Esto está desfasado.
A Sancho no le gustó mucho que su hija le dijera que no era suficientemente moderno, pero prefirió no comentar nada, ya que necesitaba su ayuda, por lo que intentó variar su estrategia. Siempre había presumido de saber adaptarse a las circunstancias de cada momento.
—Por cierto, ¿qué estabas escuchando? Parece que te divertías.
—Pues mira, precisamente estaba oyendo un podcast muy bueno, se llama La Choni y El Canalla.
—No me suena. ¿En qué emisora lo echan?
—No seas anticuado. No es una emisora, ellos van por libre.
—Ah —Sancho asintió con la cabeza, aunque no lo entendía muy bien—. ¿De qué trata?
—Pues hablan de temas que nos interesan a los jóvenes, pero lo hacen en plan rollo humor, ¿sabes? A veces traen invitados y les sacan mucho jugo a las entrevistas.
—¿Y eso lo oye mucha gente? —preguntó Sancho.
—Estos lo rompen, lo escucha todo el mundo.
—Oye, ¿y crees que yo podría ir a una entrevista de esas?
—¿Tú? —Su hija le miró con cara de incredulidad—. Es un programa no tan serio, ¿sabes? No sé si tú encajarías ahí.
—De eso se trata. Precisamente me gustaría dar una imagen más desenfadada, para los jóvenes, ¿qué te parece? Para que me vean como alguien chachi.
—Bueno, bro. No sé, podría ser. Pero tampoco digas chachi, ¿ok?
—Okey, Makey.
—Si quieres te explico un poco el vocabulario que utilizamos para que suenes más cercano, ¿vale? —le dijo su hija—. Te lo aprendes y vas soltando alguna expresión durante la entrevista, así sonarás más moderno.
«Qué lista es. Cuando cumpla los dieciocho tengo que buscarle un hueco, como asesora en asuntos de la juventud o algo así.»
—Y también te diré algunas cosas que no puedes utilizar. Nada de chachi, ni nasti de plasti, ni otras rimas boomers, ¿ok?
—Genial. Pues venga, yo voy a organizar para ir al podcast ese, y cuando lo tenga, nos ponemos y me das unas clases. Oye, ¿y me podrías decir también algunos grupos musicales chulos… o molones, o como se diga ahora?
—Sí, mira, este que tengo aquí es guay. Este de aquí, las primeras canciones estaban bastante bien, pero ahora es un poco MEH, la verdad. Y mira, esta canción que descubrí en una story a través de un crush, está total.
«Uf, esto va a ser difícil, no entiendo ni la mitad de lo que dice.»
—¿Y me puedes recomendar algún libro? Siempre puede quedar bien soltarlo en medio de la charla, y si es algo relacionado con lo que leen los jóvenes…
—No sé, bro, yo le doy a la literatura romántica, ¿sabes? Ahora estoy leyendo una saga de vampiros y hombres lobo, pero no sé si eso te pega a ti. — De acuerdo, no te preocupes. De literatura busco en Google algo que esté de moda y que se adapte un poco más a mí, y ya me las arreglo.
[…]
Capítulo 37
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