«No he estado en todas partes, pero están en mi lista.»
Susan Sontag, escritora estadounidense
Sancho atravesó rápidamente las estancias privadas del palacio residencial hasta llegar a su aposento. Entró en la habitación canturreando e improvisando unos pasos de baile, sin darse cuenta de que Petunia le observaba desde el sillón del rincón en el que solía leer aprovechando la luz natural que proporcionaba el ventanal.
—Te veo muy contento, Sancho. ¿Un buen día?
—Oh, sí —respondió él, tras un respingo—. Hemos adelantado muchos temas —añadió, sin querer profundizar mucho en la conversación.
—¿Qué cantabas? Me suena la melodía…
—Es música caribeña. Verás, la próxima semana tengo que ir a un rollo de cumbre con varios dirigentes. Me ha invitado Gonzalo Francisco, ya sabes, ese que siempre «gana las elecciones de calle» —Sancho hizo el gesto de las comillas con las manos mientras decía la última parte de la frase, un gesto que Petunia detestaba que hiciera.
—¿Y cuánto dura el viaje? —preguntó Petunia, fingiendo desinterés.
—Son cuatro días allí, imagínate qué aburrimiento.
Petunia decidió ir al grano, en vista de que Sancho no decía nada.
—¿Cuándo salimos entonces para allí, dices? Por ir preparando la maleta y esas cosas…
—¿Quién te ha dicho que venías? Es un viaje de trabajo.
La cara de Petunia se puso de varios colores: primero, blanca y luego, roja. Tratando de mantener la calma, dijo con un tono muy grave:
—Estarás de broma, ¿no?
Sancho lo decía en serio, tenía pensado ir solo. Pero, viendo la reacción de su mujer, decidió tornar la situación a su favor. Llevaba unos meses como presidente y era su primer viaje al otro lado del charco. ¿Por qué no disfrutarlo en compañía?
—Sí, claro que estoy de broma, Petu. Era una sorpresa que te quería dar, ya sabes que me encantan los giros de guion. Además, puedo arreglar para que la agenda de reuniones solo me ocupe las mañanas, y así por las tardes tú y yo podremos aprovechar para hacer un poco de turismo.
—¿Puedes hacerlo? Sería genial, tú sí que sabes. Voy a ir mirando qué ropa llevo, por si tengo que comprar algo.
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