«Sé el cambio que quieres ver en el mundo.»
Mahatma Gandhi, político indio
Sancho regresó ese día notablemente cansado, después de participar en múltiples reuniones. Especialmente aburrido había sido el encuentro con el primer ministro de aquel pequeño país. «Qué tío tan pesado, menudos aires de grandeza» —pensó, mientras entraba en la zona privada del palacio presidencial.
Al adentrarse, observó que se habían hecho algunos cambios. Donde antes había unos pesados muebles de castaño, ahora lucían unas ligeras estanterías en maderas de tonos claros al estilo nórdico. Decorando las paredes, unos cuadros de colores vivos destacaban sobre el color blanco, y se percibía un ambiente fresco y agradable.
—Caramba, qué ha pasado aquí —se preguntó en voz alta—. En cuanto uno se despista, le cambian el decorado.
Entró en el salón y allí encontró a Petunia, ojeando una revista.
—Hola, Sancho. ¿Qué tal has pasado el día? ¿Te gustan los cambios que he hecho?
—No me habías comentado nada —respondió él con un tono neutro.
—No, quería darte una sorpresa. Esta decoración resultaba tan aburrida…
—Sí, tienes razón. Además, somos el gobierno del cambio, ¿no? —bromeó él.
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