26. Quid pro quo

«El marketing ya no es cuestión de lo que sabes producir, sino de qué historias sabes contar.»

Seth Godin, escritor estadounidense

Los créditos de la película que habían seleccionado esa noche en la plataforma comenzaron a aparecer en la pantalla, y Sancho y Petunia se miraron.

—Ha estado genial, me ha encantado volver a ver El silencio de los corderos —dijo ella.

—Sí, adoro a Anthony Hopkins. Es un gran actor.

—Oye, tú, que sabes inglés. Eso de «quid pro quo» que decía siempre Aníbal Lecter, ¿qué significa? «Quid pro quo, Clarice» —repitió Petunia, poniendo una voz más grave, casi tenebrosa.

—No es en inglés, es en latín —corrigió él. Ese mismo día lo había buscado en Google, cuando pensó en ver la película—. Significa algo a cambio de algo.

—Sí, ya me imaginaba una cosa parecida. Era superinquietante ese personaje, espero que no tengamos pesadillas, jajaja. Pero se notaba que era muy inteligente.

—Y negociaba muy bien —dijo Sancho de forma apreciativa—. Siempre se pueden aprender cosas.

***

Una semana después, Petunia convocó a una reunión en su despacho a un empresario, para tratar diversos asuntos y, especialmente, para ver si le podía ayudar con el máster.

—Es mejor que quedemos aquí, para vernos de forma discreta. Para no dar lugar a cotilleos innecesarios.

Eduardo Gorriarán llegó puntual a la reunión y tras unos minutos de charla intrascendente, se sentaron a la mesa del despacho.

—Verás, Eduardo. Voy a hacer un máster con la universidad y me gustaría que tú participaras, como experto que eres en la materia.

—Será un placer. Me encanta poder colaborar en la formación de los profesionales del futuro.

—Sí, con todo lo que tú sabes, podemos crear un máster único —dijo ella, entusiasmada—. Te enseñaré lo que tengo hasta ahora.

Petunia le mostró el boceto del programa que había visto con Sancho, junto con las notas adicionales que había añadido, e incluso el logotipo que había diseñado.

—¿Qué te parece?

—Tiene muy buena pinta. En cuanto al contenido, no sé si lo tienes ahí para echar un vistazo. Si quieres, puedes hacerme llegar una copia de los textos y la parte multimedia y lo miro con calma. O si lo prefieres, me lo compartes en Google Drive o en Dropbox.

—Aún está en desarrollo. Precisamente había pensado que tú me podrías ayudar en eso.

«Esta no tiene nada hecho.»

[…]

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