«La habilidad es de poca importancia
sin oportunidad.»
Napoleón Bonaparte, emperador francés
Muchos opinan que los políticos deberían tener una trayectoria profesional fuera de ese ámbito para tener una visión más completa y menos sesgada del «mundo real». El propio Sancho era partidario de esa teoría y, de hecho, tras terminar su carrera buscó un puesto de trabajo relacionado con la misma, aunque sin excesiva suerte.
Tras esos difíciles comienzos, decidió ir a Nueva York para tratar de abrirse camino y allí contactó con Manuel Brandt, un diplomático que significaría mucho en su carrera. Conocido de su padre, años después le ofrecería trabajo en un gabinete de representación en Naciones Unidas, donde el joven comenzó a foguearse en política internacional.
En una época de grandes cambios a nivel mundial y en un ambiente multicultural, el joven Sancho se afanaba por demostrar su valía, desarrollando todo tipo de tareas para su jefe, una polivalencia que fue apreciada por Brandt.
—Sancho, estás haciendo un buen trabajo. Sigue así y llegarás lejos.
Brandt era un fanático del «efecto Pigmalión» y, de hecho, una de sus películas preferidas era My fair Lady. Estaba convencido de que, si les manifestaba a sus colaboradores que tenía unas buenas expectativas respecto a ellos, mejorarían su desempeño.
—Gracias, Manuel, se aprende mucho trabajando contigo.
—¿Te gusta este trabajo?
—Sí, estoy encantado. Es una manera estupenda de practicar idiomas, trabajando en un ambiente variopinto y contribuyendo a la mejora del mundo.
—¡Caray! No solo te veo muy satisfecho, también percibo tu vena política… «Contribuyendo a la mejora del mundo» —dijo Brandt, engolando la voz—. Suena genial.
—Y no te olvides de lo de practicar idiomas —subrayó Sancho, ignorando el tono irónico de su jefe—. Eso siempre viene bien.
—Saber hablar varios idiomas no garantiza nada. Se puede ser un tonto en varios idiomas.
—Ya, solo quería decir que eso me puede venir bien en otras situaciones.
—Pues mira, ahí quería llegar yo —respondió Manuel Brandt, con una enigmática sonrisa.
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